


Una celebración religiosa terminó en tragedia la noche del sábado en el Estado de México, luego de que se registrara una explosión relacionada con material pirotécnico en la comunidad de Santa María Canchesdá, perteneciente al municipio de Temascalcingo.
El incidente dejó un saldo preliminar de 10 personas fallecidas y 64 heridas, de acuerdo con el reporte actualizado difundido por las autoridades estatales durante la mañana de este domingo. Los lesionados fueron trasladados a diferentes unidades médicas para recibir atención especializada.
La explosión ocurrió mientras los habitantes participaban en las actividades correspondientes a las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Luz. La celebración congregó a numerosas personas en las inmediaciones del templo de la comunidad.
Según los primeros informes oficiales, el accidente se produjo por la detonación de material pirotécnico que permanecía almacenado en un espacio del inmueble utilizado como bodega. La explosión provocó importantes daños en la estructura y generó una situación de emergencia en medio de la celebración. A
Testigos y habitantes de la comunidad difundieron imágenes y videos en redes sociales en los que se observa el caos generado después del estallido. Las grabaciones muestran a personas intentando alejarse del lugar y colaborando en la búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros.
La magnitud del incidente obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia. Al lugar acudieron elementos de Protección Civil, bomberos, servicios médicos y cuerpos de seguridad, quienes trabajaron de manera coordinada para atender a las personas afectadas y controlar los riesgos que permanecían en la zona.
Las autoridades establecieron un Sistema de Comando de Incidentes para coordinar las labores de rescate y asistencia. En el operativo participaron instituciones estatales, municipales y federales, además de integrantes de las Fuerzas Armadas y organismos de emergencia. El Universo
Uno de los principales objetivos de los equipos especializados fue verificar que no permaneciera material pirotécnico activo que pudiera representar un nuevo peligro para los rescatistas o para los habitantes que se encontraban cerca del área afectada.
Personal especializado del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia realizó una inspección para identificar posibles productos activos y estableció medidas destinadas a reducir los riesgos durante las labores posteriores a la explosión.
Entre las personas afectadas también se encuentran dos sacerdotes de la comunidad, quienes resultaron lesionados durante el siniestro. De acuerdo con reportes de la Diócesis de Atlacomulco, ambos recibieron atención médica y se encontraban fuera de peligro. Publimetro
Los heridos fueron distribuidos en distintos centros hospitalarios de la región, donde permanecen bajo atención médica. Entre las personas afectadas hay adultos, personas mayores y menores de edad, según los reportes conocidos tras la tragedia.
La situación provocó consternación entre los habitantes de Santa María Canchesdá, quienes habían acudido a participar en una de las principales celebraciones religiosas de la comunidad y terminaron enfrentando una emergencia de grandes proporciones.
La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y aseguró que las instituciones estatales se mantienen trabajando para brindar atención y apoyo a las personas afectadas por el accidente.
El accidente vuelve a poner en el centro de la atención los riesgos asociados con el almacenamiento y manejo de productos pirotécnicos durante las celebraciones tradicionales. En México, este tipo de materiales suele formar parte de fiestas religiosas y patronales, aunque su manipulación puede generar situaciones de alto riesgo cuando no se cumplen las medidas de seguridad correspondientes.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades permanecen en la zona para garantizar la seguridad, apoyar a las familias afectadas y determinar las circunstancias que provocaron la explosión que convirtió una celebración religiosa en una tragedia.