


La selección femenina de baloncesto de Estados Unidos inició con autoridad su camino en la Copa del Mundo al derrotar 94-61 a China, en un partido donde confirmó su condición de favorita al título y extendió su dominio histórico en el torneo.
El conjunto estadounidense, vigente campeón mundial, controló el encuentro desde los primeros minutos y contó con actuaciones destacadas de sus jóvenes figuras Caitlin Clark y Paige Bueckers, quienes hicieron su debut oficial en un Mundial con la selección nacional.
El partido se disputó en el Max-Schmeling-Halle de Berlín, Alemania, ante un público que respondió al atractivo estreno de las nuevas estrellas estadounidenses.
Caitlin Clark tuvo un debut destacado al finalizar con 14 puntos y 21 créditos de valoración, mientras que Paige Bueckers también aportó 14 unidades en la victoria estadounidense.
Además, Rhyne Howard sumó 14 puntos y Jackie Young terminó con 12, liderando una ofensiva equilibrada que permitió a Estados Unidos tomar ventaja desde temprano.
El equipo dirigido por Kara Lawson comenzó a marcar diferencias con una fuerte defensa y una efectividad ofensiva que le permitió cerrar el primer cuarto con una ventaja importante.
China intentó reaccionar durante el segundo periodo con un parcial de 8-0 que redujo momentáneamente la diferencia, pero Estados Unidos respondió con mayor intensidad y llegó al descanso dominando 47-29.
Un tramo final del tercer cuarto con un parcial de 10-2 terminó de definir el encuentro, permitiendo a la entrenadora estadounidense administrar los minutos de sus principales jugadoras.
La selección china disputó el encuentro sin la pívot Li Yueru, una de sus piezas más importantes, quien quedó fuera del torneo tras extraviar su pasaporte.
Otro de los focos de atención fue Zhang Ziyu, jugadora de 2,20 metros de altura, quien se convirtió en la atleta más alta en la historia de la Copa del Mundo femenina de baloncesto.
Con esta victoria, Estados Unidos reafirmó su dominio en la competición y mantuvo su impresionante racha, sin perder un partido en un Mundial femenino desde 2006.
El equipo estadounidense vuelve a presentarse como el gran candidato al campeonato, respaldado por una combinación de experiencia y nuevas figuras que buscan marcar una nueva era en el baloncesto femenino.