


SANTO DOMINGO.– El trap continúa ampliando su presencia entre los consumidores jóvenes de música urbana en República Dominicana, impulsado por una nueva generación de intérpretes que fusiona los sonidos del hip-hop estadounidense con expresiones propias de la cultura latina y dominicana, en una escena donde el dembow y el reguetón mantienen su predominio.
Aunque sus raíces se encuentran en el hip-hop del sur de Estados Unidos, particularmente en Atlanta, el trap en español comenzó a desarrollarse mediante intercambios culturales entre artistas latinos radicados en Nueva York y Puerto Rico.
En ese proceso, exponentes dominicanos de la diáspora desempeñaron un papel importante, entre ellos Messiah, Tali Goya, Lito Kirino, Alina, Lady Vixxen y Lors El Prieto.
Uno de los momentos destacados de esa evolución ocurrió en 2014, cuando el dominicano Messiah lanzó «Sí Ta Bien», una adaptación en español de un tema del hip-hop estadounidense, impulsada por el DJ dominicano radicado en Nueva York DJ Flipstar.
La canción logró presencia en clubes y emisoras de esa ciudad y contribuyó a abrir espacio a otras producciones del género.
La revista especializada Remezcla documentó en 2018 la participación de los dominicanos de Nueva York en el nacimiento y expansión del trap latino, destacando la incorporación del español, el spanglish y expresiones propias de la identidad dominicana a los sonidos del hip-hop estadounidense.
Con el paso de los años, el género encontró nuevos representantes en República Dominicana. Entre los nombres vinculados a distintas etapas de la música urbana figuran Químico Ultra Mega y Tivi Gunz, mientras que Lil Naay y Huan62 destacan entre los exponentes de la nueva generación.
Ambos artistas han conectado con audiencias jóvenes mediante canciones y colaboraciones difundidas en plataformas digitales. «Pa’ Tripea» contribuyó a posicionar sus nombres, mientras Lil Naay amplió su proyección con «Mami Remix», junto al puertorriqueño Eladio Carrión.
El crecimiento también ha llegado a los escenarios. En noviembre de 2026, Lil Naay protagonizó una presentación en solitario en el Coliseo Carlos Teo Cruz, reflejo de los esfuerzos de estos intérpretes por trasladar el alcance digital a espectáculos en vivo.
La presencia del género entre los jóvenes dominicanos también aparece reflejada en la investigación académica «Entre ritmos y letras: percepciones estudiantiles sobre música urbana en centros educativos de República Dominicana», publicada en 2025 en la revista Culturales.
El estudio, realizado por Naftali López Trinidad, Sheila Báez-Martínez y Santiago Gallur Santorum, encuestó a 1,088 estudiantes de sexto de secundaria de un distrito educativo del norte del país.
Entre los resultados, el trap ocupó el tercer lugar de preferencia, con un 14.52 %, detrás del reguetón, que alcanzó un 38.51 %, y el dembow, con un 25 %.
El crecimiento de la música urbana también ha generado discusiones sobre el contenido de sus letras y su posible influencia en la formación de valores, las relaciones sociales y la percepción de la violencia entre los jóvenes.
En el artículo «Entre versos y realidades: un viaje por el contenido de las letras de la música urbana», publicado en 2025 en la revista Ciencia y Sociedad, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), los investigadores Naftali López Trinidad y Santiago Gallur Santorum analizaron estudios académicos sobre este fenómeno.
Para esa revisión sistemática examinaron 675 investigaciones y seleccionaron 120 para un análisis más profundo. Sus conclusiones señalan que la música urbana puede influir en la construcción de identidades juveniles y la socialización de valores, pero también reproducir estereotipos de género y relaciones de poder desiguales, con posibles repercusiones en los entornos educativos.
Por su parte, el estudio realizado con estudiantes del norte del país reveló que un 34.56 % manifestó preocupación por letras que, a su juicio, promueven violencia, drogas y cosificación de la mujer. En contraste, un 30.42 % consideró que son divertidas y pegajosas, sin atribuirles consecuencias negativas.
Asimismo, el 42.83 % entendió que las letras de la música urbana tienen un impacto negativo en la sociedad, frente a un 18.66 % que identificó una influencia positiva. Un 57.90 % consideró que las canciones pueden influir en el comportamiento de los jóvenes, mientras que un 28.86 % respondió que tal vez.
Estos porcentajes corresponden a la música urbana en general y no exclusivamente al trap, por lo que no permiten atribuirle al subgénero, de manera aislada, los efectos señalados por los estudiantes.
En medio de este escenario, el trap representa una corriente que conecta la herencia del hip-hop con las expresiones de las nuevas generaciones dominicanas, amplía las posibilidades de producción y difusión musical y mantiene abierto el debate sobre los mensajes que llegan a los jóvenes.